Play-Doh un regreso a clases sin estrés y lleno de aprendizaje

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  • Especialistas en desarrollo infantil coinciden en que el juego con las masitas Play-Doh fortalece habilidades cognitivas, motrices y comunicacionales en los niños, facilitando la transición del verano al aula.

El regreso a clases no sólo marca el inicio de un nuevo ciclo escolar, sino también una etapa clave para retomar y reforzar habilidades fundamentales en los niños, como la concentración, la creatividad, la motricidad y la comunicación. Tras las vacaciones de verano, la transición a la rutina puede ser retadora; por ello, especialistas en educación coinciden en que el juego creativo y sensorial cumple un rol central para acompañar este proceso de manera positiva y efectiva.

Psicólogos, terapeutas ocupacionales y educadores destacan que incorporar momentos de juego manual en la rutina diaria —tanto en el hogar como en el aula— permite a los niños aprender haciendo, lo que favorece la adaptación al ritmo académico, el desarrollo cognitivo y la expresión de sus ideas y emociones.

En este escenario, una herramienta que se ha convertido en la aliada favorita de escuelas y hogares son las masitas Play-Doh. Con más de 70 años de historia, se han consolidado como un recurso transversal en espacios educativos y terapéuticos, permitiendo que los niños exploren, creen y experimenten a través de sus manos.

Maestros y Especialistas en Educación Básica en México, señalan que: “El juego creativo durante el verano y el regreso a clases es el puente perfecto para la transición al salón de clases. De hecho, el nuevo modelo educativo en México prioriza el desarrollo comunitario y socioemocional; herramientas como las masitas Play-Doh permiten a los niños explorar su imaginación en libertad, reduciendo la ansiedad escolar mientras fortalecen la motricidad fina y la lectoescritura a través de la estimulación sensorial”.

Por su parte, las comunidades de educadores y creadores de contenido enfocados en crianza en México coinciden en que el uso de herramientas como Play-Doh es una estrategia pedagógica y emocional clave para facilitar que los niños vuelvan a las aulas con entusiasmo. Al moldear, los pequeños pueden canalizar el estrés del cambio de rutina y expresar lo que a veces no logran decir con palabras, lo que reduce la frustración. Al ser un material “sin errores”, fortalece su autoestima y resiliencia frente a los nuevos desafíos.

El juego con Play-Doh ocurre en lo simple: manos que amasan, aplastan y crean figuras. En ese proceso, los niños no solo se divierten, sino que también pueden aprender de forma lúdica las letras del abecedario, los números, los colores, las figuras geométricas y muchos otros conocimientos clave para la etapa preescolar y primaria baja.

Además, a diferencia de otras dinámicas de aprendizaje rígidas, el modelado no tiene una forma “correcta” de hacerse. Esto permite a los niños equivocarse, volver a intentar y transformar una idea cuantas veces sea necesario, fortaleciendo su seguridad y autonomía para el nuevo ciclo escolar.

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