Chavorruco: 5 cambios físicos inevitables después de los 30

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Si estás por llegar al tercer piso, oficialmente estás a punto de convertirte en un “chavorruco”. Y más allá de que ya no aguantes las desveladas y las crudas de la fiesta, tenemos que darte una mala noticia: después de los 30, los cambios físicos son inevitables.

Todos quisiéramos volver a los 17 años; pero es imposible. Tal vez recuerdes la energía que te invadía para hacer tus cosas, que no importaba qué tan desvelado o cansado estuvieras, siempre podías llegar “en vivo” a cualquier actividad y ser como una lechuga fresca. Curiosamente, cuando cumples 30 años se activa algo así como un chip en tu cuerpo y automáticamente todo comienza a cambiar.

No son todos los cambios físicos o mentales, ocurren de manera drástica; el cambio es natural, todos lo experimentan y a veces, incluso puede ser algo bueno. A continuación enlistaremos 5 cambios importantes que notarás a partir de tu cumpleaños número 30 y si ya tienes esta edad o la pasaste, tal vez es momento de que seas más observador con lo que pasa en tu cuerpo.

1. Pérdida de masa ósea

La producción ósea de las mujeres alcanza su punto máximo a fines de los años veinte. Una vez que comienza la siguiente parte de nuestras vidas, gradualmente comenzamos a reducir nuestra masa ósea, década por década. Esto es lo que lleva al riesgo levemente más alto de osteoporosis en las mujeres, una enfermedad donde los huesos se rompen más fácilmente. Se recomienda que una vez que llegues a la treintena, comiences a prestar atención a tu ingesta de calcio y a hacer algún entrenamiento de resistencia o levantamiento de pesas; presionar tu esqueleto en el gimnasio en realidad lo mantiene fuerte, al igual que el queso o la leche.  

2. ¡Hola libido!

Aunque no lo creas, el pico sexual se da en esta edad, así que si te sientes con más antojo de ciertas cositas, es parte del cambio. Es normal que las fantasías sexuales aparezcan con mayor frecuencia e incluso, que quieras experimentar cosas que nunca contemplaste hacer.  Básicamente tu excitación es más rápida, porque ya sabes lo que quieres y cómo lo quieres.

3. La depresión aumenta

Un estudio de 2010 descubrió que las personas de entre 30 y 40 años son más propensas a experimentar depresión en un porcentaje mayor comparado al resto de edades. Y se sabe que el fenómeno de las “crisis del cuarto de vida”, en el que las personas llegan a la treintena, se estresan y molestan por sus elecciones y la presión de convertirse en un adulto “adecuado”, produce sentimientos de depresión.

4. Dejas de producir altas cantidades de hormona de crecimiento humano

Querido chavorruco, no es cierto que el cuerpo “deje” de producir hormona de crecimiento humano, o HgH, la hormona que proviene de la glándula pituitaria del cerebro y estimula el crecimiento acelerado (así como su tasa metabólica).  Lo cierto es que comienza a disminuir después de los 30 años, por lo que es probable que hayamos dejado de crecer a esa edad (si estás chaparro, no se desarrollaron más tus bubis o no te sale barbita, no sucederá a partir de ahora, al menos de manera natural).

Según Vanity Fair, la HgH fue el preferido de los procedimientos “antienvejecimiento” tras bambalinas en Hollywood ; pero jugar con eso es muy arriesgado, ya que el cuerpo lo produce de manera natural para toda la vida.

5. ¡Adiós colágeno, bienvenidas arrugas!

El colágeno es el material que hace que nuestra piel sea más elástica; pero, a medida que nuestro cuerpo envejece, deja de producir tanto y como resultado, podrás notar que la piel es más seca, menos elástica y la aparición de arrugas. Aquí sí es importante tener en cuenta el cuidado de la piel con cremas hidratantes… No te esperes a que las “patas de gallo” hagan de las suyas.

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